Isidre Balada es un agricultor de Alcanar que el próximo 28 de enero perderá 10.000 metros cuadrados de una de sus fincas de naranjos; el Gobierno los expropiará de forma forzosa y por la vía de urgencia. El tramo del trasvase que se empezará a construir en Vinaròs (Castelló) atraviesa su finca y la parte por la mitad. Como él, 129 agricultores más de Alcanar viven con una mezcla de impotencia e indignación la pérdida, en algunos casos de hasta el 90 por ciento, de sus explotaciones citrícolas.
Maribel Millan/ Alcanar
ebre@diaridetarragona.com
Alcanar vive de y para sus campos de cítricos, que se extienden más
allá de los límites de su término municipal e incluso de
Catalunya. A finales de mes, 130 vecinos verán como el gobierno expropia
parte de sus fincas de la otra orilla del Sénia para la construcción
de uno de los tramos del trasvase del Ebre, concretamente, el que va de la entrada
a la comunidad valenciana hasta el río Cervol. «Es una zona muy
rica y en la que se ha invertido mucho dinero; las explotaciones están
en pleno funcionamiento y ahora muchas quedarán partidas por la mitad,
como la mía, o prácticamente desaparecerán», afirma
Balada. La frustración y la impotencia son sentimientos comunes en muchos
propietarios desde que se supieron afectados por el trazado del trasvase. «Es
una desgracia para todos; yo, si pudiera, pagaría lo que fuera para que
no se hiciera», asegura este agricultor.
Las afectaciones van de los 100 hasta los 30.000 metros cuadrados. Los propietarios han sido citados a finales de mes por la sociedad Trasagua (responsable del trasvase), para levantar el acta de ocupación de los terrenos, que dará permiso para la entrada de las máquinas y los operarios y establecerá un primer precio de expropiación. «Aunque nos paguen todo lo que tenemos (árboles, sistemas de riego, etc.) salimos perdiendo, porque no se tendrá en cuenta el rendimiento del terreno a largo plazo», afirma otro de los afectados, Joan Forné.
Ante la inminencia del inicio de las obras, previstas para finales de febrero, y la aparente irreversibilidad del proceso, algunos citricultores lamentan las características concretas del proyecto. «Si almenos fuera bajo tierra, como en otros tramos, los daños no serían tan grandes», asegura Forné. Según Balada, «se nota que es un proyecto hecho desde un despacho de Madrid». «Si hubieran pisado el terreno, se hubieran dado cuenta que esta zona no es la más adecuada para el paso de un canal; sólo unos kilómetros más arriba hubiera podido transcurrir paralelo a un camino existente y no afectar a tantas fincas, o al menos afectarlas de forma mucho menor», explica este citricultor. Un caso extremo es el de Joan Esteller, al que el trazado del trasvase también parte su finca en dos partes, pero con la peculiaridad que se trata de una explotación en la que invirtió recientemente. «El año que viene tenía que ser el primero en el que le sacaba rendimiento», afirma. En definitiva, una problemáti
ca que ha sacudido Alcanar y que, según un joven local, se resume de forma tajante: «nos están robando nuestro medio de vida».
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'Nos roban nuestro medio de vida'Isidre Balada es un agricultor de Alcanar que el próximo 28 de enero perderá 10.000 metros cuadrados de una de sus fincas de naranjos; el Gobierno los expropiará de forma forzosa y por la vía de urgencia. El tramo del trasvase que se empezará a construir en Vinaròs (Castelló) atraviesa su finca y la parte por la mitad. Como él, 129 agricultores más de Alcanar viven con una mezcla de impotencia e indignación la pérdida, en algunos casos de hasta el 90 por ciento, de sus explotaciones citrícolas.
Maribel Millan/ Alcanar
ebre@diaridetarragona.com
Alcanar vive de y para sus campos de cítricos, que se extienden más
allá de los límites de su término municipal e incluso de
Catalunya. A finales de mes, 130 vecinos verán como el gobierno expropia
parte de sus fincas de la otra orilla del Sénia para la construcción
de uno de los tramos del trasvase del Ebre, concretamente, el que va de la entrada
a la comunidad valenciana hasta el río Cervol. «Es una zona muy
rica y en la que se ha invertido mucho dinero; las explotaciones están
en pleno funcionamiento y ahora muchas quedarán partidas por la mitad,
como la mía, o prácticamente desaparecerán», afirma
Balada. La frustración y la impotencia son sentimientos comunes en muchos
propietarios desde que se supieron afectados por el trazado del trasvase. «Es
una desgracia para todos; yo, si pudiera, pagaría lo que fuera para que
no se hiciera», asegura este agricultor.
Las afectaciones van de los 100 hasta los 30.000 metros cuadrados. Los propietarios han sido citados a finales de mes por la sociedad Trasagua (responsable del trasvase), para levantar el acta de ocupación de los terrenos, que dará permiso para la entrada de las máquinas y los operarios y establecerá un primer precio de expropiación. «Aunque nos paguen todo lo que tenemos (árboles, sistemas de riego, etc.) salimos perdiendo, porque no se tendrá en cuenta el rendimiento del terreno a largo plazo», afirma otro de los afectados, Joan Forné.
Ante la inminencia del inicio de las obras, previstas para finales de febrero, y la aparente irreversibilidad del proceso, algunos citricultores lamentan las características concretas del proyecto. «Si almenos fuera bajo tierra, como en otros tramos, los daños no serían tan grandes», asegura Forné. Según Balada, «se nota que es un proyecto hecho desde un despacho de Madrid». «Si hubieran pisado el terreno, se hubieran dado cuenta que esta zona no es la más adecuada para el paso de un canal; sólo unos kilómetros más arriba hubiera podido transcurrir paralelo a un camino existente y no afectar a tantas fincas, o al menos afectarlas de forma mucho menor», explica este citricultor. Un caso extremo es el de Joan Esteller, al que el trazado del trasvase también parte su finca en dos partes, pero con la peculiaridad que se trata de una explotación en la que invirtió recientemente. «El año que viene tenía que ser el primero en el que le sacaba rendimiento», afirma. En definitiva, una problemática que ha sacudido Alcanar y que, según un joven local, se resume de forma tajante: «nos están robando nuestro medio de vida».
La inminencia de las elecciones generales
Las expropiaciones de este tramo de trasvase se están tramitando por
la vía de urgencia. «La única urgencia que hay es la del
Partido Popular frente a las elecciones generales, ya que no está previsto
que entre en funcionamiento hasta el 2008», afirma indignado Isidre Balada,
quien también reprocha a Convergència i Unió su apoyo al
Plan Hidrológico Nacional. «Si hubiesen defendido el río
y los intereses de Catalunya, ahora no nos veríamos así»,
asegura. La inminencia de las obras y la rapidez con que se están desarrollando
las expropiaciones generan mucho recelo entre los afectados. Esta desconfianza
va todavía más allá y algunos agricultores temen que, finalmente,
parte de las concesiones de agua de la zona vayan a parar también al
canal. «Esto es lo que contemplaba el antiguo proyecto del Xerta-Sagunto,
con el que el trasvase guarda mucha similitud», afirma Jopep Maria Sancho,
concejal de Agricultura de Alcanar (también afectado por las expropiaciones).
Según Sancho, «este hecho
podría suponer la salinización del acuífero y la ruina total y definitiva para una zona muy rica y en plena producción de regadío». Para el alcalde de Alcanar, Ricard Bort, «no se puede permitir que echen a perder una zona citrícola para llevar el agua a otra, aunque dudo mucho que este agua sirva finalmente para la agricultura».